Desde Meiko, siempre hemos afirmado que el canal tradicional no se acaba, se transforma. La situación actual en Colombia nos demuestra una vez más, que nos encontramos frente a un canal fortalecido, que se adaptó a través del tiempo para continuar siendo parte fundamental de nuestros hogares.

La reacción del canal tradicional en Colombia en tiempos de pandemia.

El 80% de los tenderos reportan incrementos en ventas desde el inicio de la contingencia por el COVID-19. Estos se han visto en la necesidad de ajustar el surtido de sus establecimientos, dada la evidente demanda de los consumidores que buscan categorías de la canasta familiar como abarrotes y aseo, sin dejar a un lado compras de productos como pasabocas y galletas.

El canal tradicional, un canal de héroes dentro de la cuarentena nacional, se convierte en la forma más segura para comprar productos, gracias a la cercanía y a la facilidad para acceder a los establecimientos. En estos, se cuenta con menores desembolsos que permiten los abastecimientos diarios o semanales, ideales para las clases menos favorecidas en Colombia que por factores socioeconómicos, no tienen acceso a grandes volúmenes de productos en canales modernos; el ticket de compra en el canal tradicional representa el 13% del ticket de compra en las grandes superficies.

Las tiendas de barrio se han visto en la obligación de hacer cambios estructurales con el fin de ajustarse a las medidas actuales. Entre algunos de estos cambios, está la generación de franjas exclusivas para personas mayores a 65 años, el enfoque en aumentar la visibilidad de aquellas categorías infaltables (en la coyuntura) y la atención a través de rejas con el fin de velar por su seguridad y la de sus compradores.

Este nuevo protagonismo del canal tradicional, trae consigo dos retos fundamentales: la logística en la distribución y el aumento en el abastecimiento. En primer lugar, nos encontramos con problemas de seguridad, bases de datos insuficientes para la televenta y sin la posibilidad de hacer una gestión presencial en el punto de venta. En segundo lugar, el sobre-stock de algunas categorías en el canal y en el hogar, genera incertidumbre sobre volúmenes futuros tanto por el comportamiento en venta interna, como por posibles devoluciones por vencimientos.

Esto nos lleva a la necesidad de flexibilizar los modelos de distribución según la demanda real, además de lograr optimizar recursos gracias a la elección del portafolio justo e ideal con el fin de llegar a los establecimientos más relevantes para cada categoría –la mayoría de los fabricantes de consumo masivo segmentan por ventas internas, y no por ventas totales de la industria + factores que beneficien a las categorías.

Con lo anterior surge la pregunta sobre: ¿Qué va a pasar con el consumo en las tiendas de barrio (y demás establecimientos del canal tradicional) después de COVID-19?, según nuestros análisis, planteamos las siguientes hipótesis:

• Categorías compradas hoy en día en grandes volúmenes y no perecederas (desde granos, enlatados hasta medicamentos), puede que logren tener una buena recompra en el mediano plazo.

• Cierres de tiendas de barrio en zonas comerciales por la baja circulación de personas dada la cuarentana, después se puede generar un desarrollo del canal hacia la aparición de establecimiento pequeños.

• Fortalecimiento en la venta de productos al detal, los consumidores buscarán mucho más la compra diaria/semanal por su desembolso económico.

Desde MeikO queremos que este sea un tiempo de solidaridad y cercanía con el tendero. Estamos atravesando un periodo en el que los fabricantes de la industria del consumo masivo deben fortalecer la relación a futuro con el canal tradicional, manifestando los compromisos de cada una de las marcas con los colombianos, para lograr salir adelante en medio de la coyuntura que atraviesa el mundo entero.

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